Quiero morirme, dices tú. ¿Cómo que quieres morirte? Te digo yo. ¿Tú has pensado bien tus palabras? Esté justificado o no la vida está para vivirla, dicen que lo fácil es morir y hay mucho de cierto en ello.
Todos tenemos problemas, nuestras cosas, todos lo pasamos mal y porque no, todos hemos rondado con el pensamiento del suicidio en nuestra cabeza y de hecho todos tenemos derechos a pasar malas épocas y a odiarnos muy, pero que muy de vez en cuando. El problema es cuando eso no es una etapa de la vida, una tapa de progreso sino un pozo en el que has caído y en el cual no hay nadie que te saque de allí.
Una cosa es decir quiero morirme y la otra estar sumida en un pozo de depresión dónde te gustaría dejar esta vida para acabar con tu pena. Tienes que tener muy claro que pase lo que pase tu problema tiene solución y en caso de que no lo tenga por lo menos intenta luchar, lucha por las miles de personas que están peor que tú y han perecido, lucha por demostrarle al mundo y a los demás que están en tu misma situación, por darles esperanza y alegría porque en la vida no solo está uno mismo, sino los demás.
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